Generalidades e indicaciones

La nefroureterectomía con rodete vesical está indicada en los casos de cáncer urotelial del tracto urinario superior, o sea, pelvis renal y uréter. En esta cirugía se extirpa el riñón del lado afectado por el tumor, el uréter y la porción de la vejiga donde se inserta el uréter.

Los motivos para realizar una nefroureterectomía con rodete vesical son:

  • Cáncer urotelial de la pelvis renal diagnosticado mediante ureteroscopía flexible con biopsia o citología urinaria selectiva
  • Cáncer urotelial del uréter proximal (porción superior) diagnosticado mediante ureteroscopía con biopsia o citología urinaria selectiva
  • Cáncer urotelial de alto grado del uréter distal (porción inferior) que invade la capa muscular del uréter

Beneficios de la nefrectomía radical laparoscópica

Al extirpar por completo el riñón con cáncer y el tejido que está alrededor del riñón, se logra controlar la enfermedad, esto quiere decir, que muchos pacientes con solo la nefrectomía radical ya tendrán una remisión del cáncer, aún en estos casos, el seguimiento después de la cirugía es de suma importancia para detectar recurrencias.

Al realizarse por laparoscopía, la nefrectomía radical es una cirugía que ofrece una rápida recuperación y poco dolor postoperatorio.

Riesgos y complicaciones

Las posibles complicaciones que pueden surgir al realizar una nefrectomía radical son las mismas que pueden ocurrir en general con cualquier procedimiento quirúrgico y estas son: hemorragia, daño a órganos cercanos, reacciones a la anestesia etc. Sin embargo, estas complicaciones se presentan con poca frecuencia y se pueden resolver en su mayoría, durante la misma cirugía.

El riesgo de conversión a cirugía abierta es bajo, (<5%), esto puede ser por dificultad en la disección o extracción del riñón y se realiza para mantener la seguridad del paciente.

La mayoría de las personas pueden vivir con sólo un riñón, sin embargo, en ocasiones el paciente puede llegar a requerir tratamiento sustitutivo de la función renal (diálisis peritoneal, hemodiálisis, trasplante renal) de forma temporal o permanente, se sugiere el manejo conjunto con un nefrólogo para este fin.

Alternativas a la nefrectomía radical

Si el tumor renal es pequeño (menor a 4 cm) y se encuentra en la periferia del riñón, se puede realizar una nefrectomía parcial, en la cual solo se extirpa el tumor para preservar parte de la función renal.

En pacientes con cáncer renal que se encuentran muy débiles es preferible brindar tratamiento paliativo (quitar el dolor, hidratación etc.) ya que al someterlos a una operación podrían debilitarse más.

Que esperar de la nefrectomía radical laparoscópica

Día de la cirugía: El día de la operación llegará por la mañana al hospital en ayuno

La cirugía dura aproximadamente 3 – 5 horas, sin embargo, este tiempo es variable.

La anestesia para este procedimiento es general, por lo que estará inconsciente durante la cirugía.

El dolor después de la nefrectomía radical laparoscópica es mínimo y puede ser controlado efectivamente con analgésicos intravenosos.

Alimentación: el mismo día de la cirugía podrá comer por la tarde, no existen restricciones alimenticias, sin embargo, se recomienda una dieta balanceada.

Actividad física: al día siguiente de la cirugía podrá caminar. Es esperado sentirse un poco fatigado después de cualquier cirugía, este problema se resuelve espontáneamente a las pocas semanas después de la nefrectomía radical laparoscópica.

Estancia hospitalaria: la mayoría de los pacientes operados de nefrectomía radical por laparoscopía, permanecen 2 a 3 días hospitalizados.

Heridas: la nefrectomía radical laparoscópica requiere 3 pequeñas incisiones en el abdomen (cada una de 1 cm o menos), el riñón se extrae por una incisión de 10 cm en la región inguinal o en la línea del bikini; una vez que cicatrizan por completo, estas cicatrices rara vez se pueden ver.